El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó una profunda huella en el país y volvió a poner en el centro del debate la importancia de contar con edificaciones resistentes, supervisión técnica y políticas permanentes de prevención frente a los desastres naturales. Para el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, este tipo de acontecimientos demuestra que la seguridad estructural debe ser una prioridad antes, durante y después de cada proyecto de construcción.

El sismo tuvo su epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y alcanzó una profundidad aproximada de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Sus efectos se extendieron por distintas zonas del país y provocaron importantes daños en viviendas, infraestructura pública y servicios esenciales.
Un terremoto que puso a prueba a Colombia
El 10 de agosto de 2026, Colombia experimentó uno de los terremotos más importantes de su historia reciente. El Servicio Geológico Colombiano confirmó una magnitud de 7,4 y una profundidad de aproximadamente 103 kilómetros, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, departamento de Chocó.
La dimensión de la emergencia fue creciendo durante los días posteriores. Reportes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres señalaban, al 19 de agosto, 314 personas fallecidas, 262 desaparecidas y 4.437 heridas. Además, se contabilizaban más de 30.000 viviendas destruidas y cerca de 137.000 viviendas dañadas, junto con afectaciones en establecimientos de salud, centros educativos, vías, puentes y otros servicios.
Estos datos muestran que un terremoto no representa únicamente un fenómeno geológico. También constituye una prueba para la calidad de las edificaciones, la planificación urbana, los sistemas de emergencia y la capacidad institucional de respuesta.
¿Por qué un sismo profundo puede generar daños importantes?
Una de las particularidades del terremoto colombiano fue su considerable profundidad. El SGC explicó que el evento se produjo aproximadamente a 103 kilómetros bajo la superficie. Los sismos profundos pueden sentirse sobre áreas geográficas extensas porque las ondas sísmicas se propagan desde una fuente ubicada a gran profundidad.
Para el Ing. Erick Ruiz Escajadillo, comprender estas características es fundamental para la ingeniería y la planificación territorial.
Desde su perspectiva, no basta con preguntarse qué magnitud tuvo un terremoto. También es necesario analizar la profundidad, las características del suelo, la distancia al epicentro, el sistema estructural de cada edificio, la calidad de los materiales y las condiciones de construcción.
En otras palabras, dos edificaciones ubicadas en una misma ciudad pueden experimentar consecuencias diferentes frente al mismo movimiento sísmico si fueron diseñadas, construidas o mantenidas bajo condiciones distintas.
La construcción segura comienza antes del terremoto
Una de las principales enseñanzas que deja el terremoto de Colombia es que la prevención no puede comenzar después de ocurrido el desastre.
El Ing. Erick Ruiz Escajadillo sostiene que la seguridad de una edificación debe abordarse desde la etapa de planificación y diseño. Esto implica realizar estudios adecuados del terreno, desarrollar un diseño estructural acorde con las condiciones sísmicas, especificar correctamente los materiales y garantizar una ejecución conforme a los planos y especificaciones técnicas.
También resulta indispensable la supervisión profesional durante la construcción.
Una estructura puede tener un excelente diseño sobre el papel, pero si durante su ejecución se modifican elementos estructurales, se utilizan materiales que no cumplen las especificaciones o se realizan procedimientos constructivos incorrectos, su comportamiento ante un terremoto puede verse comprometido.
Normas sismorresistentes: el papel fundamental del Estado
Los terremotos no pueden evitarse, pero sus consecuencias pueden reducirse considerablemente mediante una adecuada gestión del riesgo.
Por ello, las normas de diseño y construcción sismorresistente cumplen una función esencial. Sin embargo, disponer de reglamentos técnicos no es suficiente: también es necesario que sean conocidos, aplicados y fiscalizados.
El Ing. Erick Ruiz Escajadillo considera que la supervisión del Estado, de los gobiernos locales y de los profesionales responsables debe orientarse a garantizar que las edificaciones cumplan las exigencias técnicas correspondientes.
Esto adquiere especial importancia en hospitales, colegios, estaciones de emergencia, puentes, carreteras y demás infraestructura crítica. Después de un terremoto, estos establecimientos deben continuar funcionando o recuperar rápidamente su capacidad operativa.
El suelo también importa
La resistencia de una edificación no depende exclusivamente de columnas, vigas y muros. El comportamiento del terreno tiene una importancia fundamental.
Las características geotécnicas pueden modificar la manera en que las ondas sísmicas afectan una construcción. Por eso, los estudios de mecánica de suelos y las investigaciones geotécnicas deben formar parte de una adecuada toma de decisiones antes de ejecutar una obra.
Para el Ing. Erick Ruiz Escajadillo, considerar las condiciones del suelo desde las primeras etapas del proyecto permite adoptar soluciones estructurales y de cimentación más adecuadas.
Esta lección también resulta particularmente relevante para países como Perú, donde existe una elevada exposición a la actividad sísmica.
Infraestructura crítica: una prioridad para la reconstrucción
El terremoto colombiano también ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura esencial. Los reportes disponibles registran daños en centros de salud, instituciones educativas, viviendas, carreteras, puentes y sistemas de servicios básicos.
La reconstrucción, por lo tanto, no debería limitarse a reemplazar aquello que colapsó.
Debe representar una oportunidad para reconstruir mejor, reducir vulnerabilidades y evitar repetir errores.
En opinión del Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, la reconstrucción debe incorporar criterios de resiliencia, evaluación estructural, planificación territorial y control de calidad. Una infraestructura reconstruida bajo los mismos criterios que generaron vulnerabilidad simplemente trasladaría el problema hacia el próximo evento sísmico.
¿Qué lecciones deja Colombia para el Perú?
El terremoto ocurrido en Colombia debe ser observado con especial atención en el Perú.
Ambos países forman parte de una región con importante actividad tectónica. Además, el Perú acaba de experimentar un terremoto de magnitud 7,2 en Ayacucho el 20 de agosto de 2026, según reportes recientes del Instituto Geofísico del Perú.
La coincidencia temporal de estos eventos no significa que exista necesariamente una relación causal entre ellos. Sin embargo, sí constituye un recordatorio de que la preparación sísmica debe mantenerse como una política permanente.
En ese contexto, el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo plantea una reflexión que resulta especialmente relevante para el sector construcción: la prevención debe formar parte de la cultura profesional y ciudadana, no aparecer únicamente cuando ocurre una emergencia.
La informalidad también representa un riesgo
Uno de los grandes desafíos de América Latina es la construcción informal.
Cuando una vivienda se levanta sin diseño estructural adecuado, sin estudios técnicos, sin control de materiales y sin supervisión profesional, aumenta la incertidumbre sobre su comportamiento frente a un terremoto.
Por ello, reducir la informalidad no debe entenderse únicamente como una cuestión administrativa. También es una estrategia de seguridad pública.
Formalizar significa, entre otras cosas, promover viviendas diseñadas por profesionales competentes, construidas con materiales adecuados y ejecutadas bajo procedimientos técnicos verificables.
No se trata solamente de construir, sino de construir con responsabilidad
El terremoto de Colombia deja una conclusión clara: la ingeniería tiene un papel fundamental en la reducción del riesgo.
Diseñar correctamente, seleccionar materiales apropiados, respetar las especificaciones técnicas, controlar la ejecución, inspeccionar las estructuras existentes y aplicar las normas sismorresistentes son acciones que pueden marcar la diferencia cuando ocurre un terremoto.
Para el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, la prevención debe ser entendida como una inversión y no como un gasto. Cada recurso destinado a mejorar la calidad de una construcción puede representar una reducción significativa de pérdidas humanas, económicas y sociales en el futuro.
Una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención
El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia no solamente deja cifras de víctimas y daños materiales. También deja una oportunidad para revisar cómo se planifican las ciudades, cómo se construyen las viviendas y cómo se protege la infraestructura esencial.
La experiencia colombiana demuestra que la gestión del riesgo requiere coordinación entre autoridades, ingenieros, arquitectos, constructores, universidades, organismos de emergencia y ciudadanos.
El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo considera que la principal enseñanza debe ser clara: la seguridad estructural no puede improvisarse cuando comienza un terremoto; debe construirse desde el primer día de cada proyecto.
La prevención, el cumplimiento de las normas, la supervisión profesional y la calidad de los materiales constituyen herramientas fundamentales para construir ciudades más resilientes.
En un continente acostumbrado a convivir con la actividad sísmica, invertir en seguridad no es opcional. Es una responsabilidad técnica, social y humana.
Fuentes consultadas
- Servicio Geológico Colombiano (SGC), información oficial sobre el sismo del 10 de agosto de 2026.
- Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (UNGRD), reportes de afectaciones difundidos durante la emergencia.
- Associated Press, reportes sobre el impacto del terremoto en el occidente colombiano.
- Reuters, seguimiento a las labores de rescate y consecuencias del terremoto.
