Infraestructura contra el cambio climático: ¿está preparado el Perú?

Con más de 9 millones de habitantes y un parque vehicular en constante crecimiento, Lima enfrenta uno de sus desafíos más críticos: un transporte público ineficiente y contaminante. La transición hacia buses eléctricos surge como una de las soluciones más urgentes y sostenibles.

El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, especialista en infraestructura resiliente y planificación de riesgo, analiza el estado actual de las obras públicas del país ante el cambio climático, y propone estrategias para diseñar un Perú más resistente y adaptado a los desastres naturales.

Una vulnerabilidad latente y costosa

Según el Centro de Estudios y Prevención de Desastres (PREDES), más del 70% del territorio nacional está expuesto a riesgos climáticos recurrentes. Entre 2017 y 2023, los eventos asociados a lluvias intensas y desbordes generaron más de 17,000 millones de soles en pérdidas económicas (INDECI, 2023).

El Fenómeno El Niño Costero, que afecta cada vez con mayor frecuencia al norte del país, dejó en el año 2017 un saldo de más de 300,000 damnificados y la destrucción de miles de viviendas, puentes, canales de riego y colegios.

Para el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, “no podemos seguir construyendo como si el clima fuera el mismo. La infraestructura debe adaptarse a escenarios de mayor intensidad y frecuencia de desastres, especialmente en zonas vulnerables”.

¿Qué significa infraestructura resiliente?

La infraestructura resiliente no solo resiste desastres, sino que se adapta, protege y se recupera rápidamente. Esto implica:

    • Diseño hidráulico para lluvias extremas (drenajes sostenibles, canales pluviales).
    • Refuerzo estructural en zonas sísmicas e inestables.
    • Sistemas de alerta temprana integrados a la red vial y energética.
    • Planificación urbana con zonas de amortiguamiento (espacios verdes, riberas sin urbanizar).

En 2022, el Banco Mundial advirtió que el Perú necesita invertir al menos US$ 2,000 millones anuales en infraestructura resiliente para evitar que las pérdidas climáticas superen el 5% de su PBI en la próxima década.

“Construir con resiliencia no cuesta más, cuesta mejor”, destaca el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, y añade que “adaptar un puente, un colegio o una vía a condiciones climáticas futuras representa apenas un 5 a 10% adicional del presupuesto inicial, pero evita su colapso total”.

Casos y lecciones en el Perú

Algunos ejemplos recientes muestran la importancia (y ausencia) de obras bien adaptadas:

    • El colapso del puente Solidaridad (2017), arrasado por el río Rímac, evidenció deficiencias en protección de riberas.
    • En contraste, los colectores pluviales de Piura, tras su rediseño en 2021, han demostrado mayor capacidad de respuesta durante lluvias fuertes.
    • En Cusco y Arequipa, nuevos proyectos de pavimentación ya incluyen drenajes sostenibles tipo SUDS, que permiten el filtrado y retención del agua.

El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo enfatiza que “cada región del Perú tiene vulnerabilidades distintas: en la costa debemos reforzar diques y sistemas de drenaje; en la sierra, estabilizar laderas y mejorar canalización de lluvias; y en la selva, gestionar el impacto de la deforestación en inundaciones”.

¿Qué falta por hacer?

Pese a algunos avances, el país aún enfrenta grandes retos:

    • Solo el 18% de municipios del Perú ha incorporado mapas de riesgo climático en sus planes de desarrollo urbano (SENAMHI, 2023).
    • Más del 50% de la infraestructura hídrica primaria necesita rehabilitación urgente (ANA, 2022).
    • La ejecución del presupuesto de Reconstrucción con Cambios alcanzó solo el 61% de avance en 2023.

Para el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, el camino pasa por tres claves: “(1) incorporar análisis climático en todo proyecto de inversión pública; (2) fortalecer la normativa técnica nacional con enfoque de adaptación; y (3) capacitar a gobiernos locales y regionales en planificación resiliente”.

El cambio climático ya no es una amenaza futura, es una realidad que impacta cada año a miles de peruanos. Invertir en infraestructura resiliente es invertir en vida, desarrollo y sostenibilidad. No hacerlo implica seguir reconstruyendo lo que nunca debió colapsar.

Como concluye el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, “la ingeniería no puede ser ajena al clima. La única obra buena es la que resiste, protege y dura. En tiempos de crisis climática, esa debe ser nuestra brújula”.

Referencias

  • INDECI (2023). Balance de emergencias y daños por lluvias en el Perú.
  • Banco Mundial (2022). Infraestructura Resiliente en América Latina.
  • SENAMHI (2023). Informe sobre riesgos climáticos y planificación urbana en Perú.
  • PREDES (2022). Atlas de vulnerabilidad hídrica en regiones del Perú.
  • Autoridad Nacional del Agua (ANA). Informe técnico sobre infraestructura hídrica nacional, 2022.