La construcción resiliente permite no solo enfrentar los efectos de los desastres naturales, sino también garantizar la seguridad y calidad de vida de las personas. Desde una perspectiva económica, social y ambiental, el Perú debe adaptarse y adoptar prácticas modernas en la construcción, integrando tecnologías, materiales adecuados y estrategias de mitigación de riesgos.

En un país sísmicamente activo como el Perú, la construcción resiliente no es solo una opción, sino una necesidad. Los recientes eventos naturales han puesto en evidencia la importancia de diseñar y construir edificaciones capaces de resistir y recuperarse de desastres naturales. El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo, experto en ingeniería civil, destaca la importancia de esta visión para proteger a las comunidades y reducir los costos asociados con las pérdidas estructurales.
Un País Vulnerable: La Importancia de Construir con Resiliencia
Perú se encuentra entre los países más propensos a sufrir terremotos, con un riesgo sísmico alto que afecta especialmente a la costa del Pacífico. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), entre 1960 y 2020, el Perú experimentó más de 20 eventos sísmicos de gran magnitud, y la actividad sísmica promedio en la región de Lima y Callao incluye movimientos de 6.0 grados de magnitud cada dos a tres años. A nivel mundial, el Perú se ubica entre los primeros 20 países más propensos a experimentar terremotos destructivos, con un 75% de su población ubicada en áreas de alto riesgo. El Ing. Erick Ruiz Escajadillo señala que “invertir en construcciones resilientes no solo es esencial para proteger vidas, sino que reduce el costo a largo plazo de daños en infraestructura. Es una inversión en seguridad y sostenibilidad”. Este enfoque resulta fundamental en ciudades como Lima, donde la rápida urbanización y la construcción no planificada pueden exacerbar la vulnerabilidad de las estructuras.
Claves para la Resiliencia en la Construcción Peruana
1. Normativas Modernizadas y Cumplimiento Riguroso
El Código Nacional de Construcción del Perú, actualizado en 2018, establece lineamientos claros para edificaciones sismorresistentes, como el uso de materiales que soportan deformaciones sin colapsar. Sin embargo, solo el 30% de las viviendas en Lima cumplen con estos estándares, lo cual representa un desafío urgente en términos de fiscalización y cumplimiento.
El Ing. Erick Ruiz Escajadillo enfatiza que “es clave que las autoridades trabajen en conjunto con el sector privado para asegurar que estas normativas se cumplan. Sin una fiscalización adecuada, los riesgos aumentan y las inversiones en infraestructura pueden resultar en pérdidas”. El cumplimiento normativo, por lo tanto, es el primer paso para una construcción verdaderamente resiliente en el país.
2. Uso de Materiales y Tecnología de Alta Calidad
La selección de materiales es esencial para soportar las fuerzas generadas por eventos sísmicos. En este sentido, el concreto de alta resistencia y el acero sismorresistente se han convertido en aliados estratégicos para proyectos en zonas de riesgo. Según el Centro Peruano-Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID), el uso de estos materiales reduce en un 25% el riesgo de colapso en edificios de altura media y alta.
“Implementar materiales de última generación y tecnologías avanzadas es la clave para minimizar los impactos y hacer que las construcciones sean capaces de absorber la energía de un sismo”, señala el Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo. A su vez, la tecnología en diseño estructural permite que los ingenieros modelen con precisión cómo se comportará una estructura en caso de un sismo.
3. Planificación Urbana y Diseño Inteligente
Para el Ing. Erick Ruiz Escajadillo, “una ciudad resiliente es aquella que integra en su diseño la capacidad de recuperación. No solo se trata de estructuras, sino de cómo se distribuyen, con accesos a servicios críticos y rutas de evacuación”.
En zonas de alto riesgo, es fundamental que la planificación urbana permita la rápida evacuación y acceso a áreas seguras. En el caso de Lima, donde el crecimiento urbano no siempre ha seguido un patrón planificado, es necesario replantear el diseño de áreas críticas. Ciudades como San Francisco, en Estados Unidos, son un ejemplo de cómo se puede integrar resiliencia en la planificación urbana para mitigar el riesgo de desastres naturales.
4. Capacitación y Comunitaria
La resiliencia no solo depende de las estructuras, sino también de la educación y la preparación de la población. En el Perú, más del 40% de las personas desconoce los protocolos de evacuación y respuesta ante emergencias. Campañas informativas y simulacros periódicos pueden salvar vidas en caso de desastre.
El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo sostiene que “la comunidad juega un papel importante en la resiliencia de las ciudades. Si las personas están informadas y saben cómo actuar, los riesgos se reducen significativamente. Una población capacitada es una población preparada”.
Preparando el Camino para el Futuro
La construcción resiliente en el Perú no es solo un reto técnico, sino también cultural y político. El Ing. Erick Adelmo Ruiz Escajadillo concluye que “invertir en resiliencia hoy es preparar para un futuro más seguro y estable. Cada obra construida con un enfoque resiliente es un paso adelante hacia un Perú mejor preparado”.
Ante el riesgo constante de terremotos y otros desastres, la integración de normativas, materiales de alta calidad, planificación y educación es crucial para crear un país más seguro y preparado para el futuro. Es un compromiso que beneficia a todos y asegura que el crecimiento del país no sea solo en cantidad de obras, sino en calidad y durabilidad.
Fuentes:
- Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) – Estadísticas de eventos sísmicos en el Perú.
- Centro Peruano-Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) – Estudios sobre materiales sismorresistentes.
- Organización Internacional de Ingeniería Sísmica (IAEE)
